LA DELICIA.
la delicia cuesta porque
es euforia, y se vuelve
una simpatía más fuente,
en sus grandeza, delicadamente, con
la misma intensidad, y tan exótica
al explorar infinitamente los secretos,
en esa plasticidad, de la atracción
al entregarnos internamente
al placer que ya reflejamos.
nuestras caricias descubren lo que
nuestra piel expresan, al vivir este
anhelo tan imprescindible, es
ese sentir con tanta habilidad, es tan
sabroso que mi cuerpo ya
navega cariñosamente,
por tu sentir, al producirnos,
cordialmente en la sensación
del corazón, y así transmitimos, a través
del gozo de tus ojos.
Somos la delicia en nuestros
mutuos sollozos, donde el querer
es tan especial, que nos toca
a través de la alegría mutua,
es un solo sentir traslúcido,
donde el erotismo es sumiso
al amor.