LA ADORACIÓN.
La estimulación que induce
proporcionalmente, a la flexibilidad,
en la adoración entre los cuerpos, lo
más resbaladizo a las pasiones
es maravillarnos, muy entrañable
en lo excitante del amar.
La inquietud manipula
esa entrega a la galantería,
que impregna a cada emoción,
y así a la exaltación, gratificante
alabanza que ejercerse, al
entusiasmo del amor.
El ritual que estimula a la
manipulación pausadamente,
en la contemplación insaciables
en los deseos jadeantes,
y así se produce sublimemente
el equilibrio jadeante que
motivan a los placeres,
generando expresiones que
lubrican al mismo amor.
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